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miércoles, 31 de octubre de 2012

ELOGIO DE LA FARÁNDULA









Al fin y al cabo, todos sabemos que es una extensión de la ficción. Lo que pase entre una rubia de la tv y un famoso deportista no le cambia la vida a nadie. Pululan las pulposas mujeres irreales, operadas con abundantes siliconas, junto a políticos, economístas, cantantes, y escritores, cuyos romances y divorcios, peleas y reconciliaciones, son la comidilla de la tilinguería que habita (en mayor o menor medida) en cada uno de nosotros. Los peores valores que ensucian la vida social  se difunden y se multiplican exponencialmente hacia los atribulados consumidores: insultos, machismo, discriminación, violencia de género, verbal y moral, xenobia, mala educación, los 7 pecados capitales y las 7 plagas, la biblia y el calefón. Sabemos todo de ellos, casi más que ellos mismos. Ellas duermen con nosotros desde un afiche en la pared de la habitación. Son partícipes de nuestras conversaciones y lecturas de peluquerías y consultorios, y la cercanía a llegado a tal punto, que no necesitamos llamarlos por el apellido. Bailan en nuestros sueños y se sumergen en semiesferas transparentes para deleite de las noches sin futbol. Son casi de la familia.






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 La "farándula" es un apelativo heterogéneo que remite al submundo de los famosos, el colectivo de personas que no tienen relación directa con nosotros pero que se han metido en nuestras vidas a través de los medios masivos de confusión. Opinan, critican, confunden, pontifican, sermonean, salmodian idioteces.

Los famosos o celebridades (o el uso colonizado muy frecuentemente del inglés "celebrity") son el insumo básico de la estupidez que se vende y se consume en radios, revistas, diarios y canales de televisión, para el disfrute de publicistas, productores y dueños de medios. En los últimos años, junto al neoliberalismo económico, una nueva cepa del virus mediaticus se desarrollo inconteniblemente: muchos famosos no son nada pero son famosos: no cantan no bailan no actúan no piensan no escriben no son ejemplo de virtud, pero estan en todos los programas, en todas las portadas, inundan con sus fotos internet. Sólo son famosos. Pero lindos y/o ricos y/o poderosos, o ni siquiera.

La "farándula" pervive a todos los gobiernos, golpes de Estado, dictaduras o democracias. Es un virus resistente, como la gripe, que se va luego de unos días y ya nadie se acuerda de eso. Pero vuelve, con estornudos y mocos, llanto y risas.



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Sin embargo, aunque muchos analistas e intelectuales describan peyorativamente a la "farándula" como un subproducto del mundo del espectáculo que ayuda a la pauperización de la vida cultural de los pueblos, no es la causa real de la tilinguería creciente, del individualismo y la insolidaridad social. 






Hay otro colectivo que es mucho más dañino en su accionar y sus efectos en la trama social desgajada por dictaduras y gobiernos vendepatria: es el de los "persistentes", grupo variopinto compuesto por sindicalistas eternos, periodistas jabonosos, políticos profesionales para lo que guste mandar, líderes espirituales y empresariales, novedosos panqueques ideológicos, y otros sátrapas. Todos los "persistentes", son acólitos del poder fáctico y sus variantes satelitales. Van contracorriente de la historia de lucha de su pueblo, y a mucha honra.  Y sobre todo, nadie los eligió ni los legitimó para tales fines. A veces juegan a que están de este lado, pero sólo hasta que tengan la oportunidad de traicionar y dar el salto.

Son funcionales y obedientes a los intereses estratégicos del establishment, y en cada coyuntura se adecuan a los mandatos explícitos e implícitos de la lógica corporativa que dibuja los lineamientos de la dependencia. Tienen el corazón colonizado y la cara de piedra. Van y vienen, se guardan un tiempo y vuelven a la carga. Empobrecen la evolución de justicia social y los derechos de los ciudadanos porque juegan para el enemigo de las grandes mayorías, al servicio de las clases dominantes. Pueden ser cipayos, burócratas, corruptos, opositores, oficialistas, advenedizos, insensibles, ambiciosos, inescrupulosos, crápulas, psicópatas, mentirosos, caraduras, pusilánimes, oscuros, simpáticos, académicos o semianalfabetos, no importa. Su obediencia canalla los iguala. Son el sucedáneo del "pan y circo" romano, porque distraen al pueblo de sus verdaderos problemas y sus resoluciones más efectivas.





Y a diferencia de los males de la "farándula", lo que hagan o digan los "persistentes" influye y determina gravemente sobre la vida de cada uno de nosotros, porque fungen como administradores, empleados y cadetes del complejo político económico y cultural que subyuga a nuestra sociedad en la miseria, la desesperanza y el desamparo.

Estos no sólo sobreviven a todos los gobiernos, golpes de Estado, dictaduras o democracias, sino que son el huevo de la serpiente que nos ha devorado a lo largo de la historia. Estos no son ficción sino pura, patética, trágica realidad. Son el escollo que nos distancia de la felicidad, los que tiran para abajo para que todos se hundan, y se roban el bote salvavidas que los llevará a puerto en busca del cheque. En suma, obreros de lujo que piedra sobre piedra articulan la distopía imaginada en El Eternauta. Así, son copos de nieve, gurbos, hombres robots, cacarudos, manos, sembrando miedos, desconfianzas, y muerte en cuotas.

 Es más escandalosa la novela de la injusticia que unas tetas insolentes. Aunque a veces parezca que el límite entre unos y otros sea difuso, y hasta se mezclen, la profundidad del daño social que ocasiona cada uno es una buena medida para diferenciar entre una gripe y un cáncer metastásico.

¿Se imaginan qué lindo país tendríamos si gran parte de los  "persistentes" se dedicara a fatigar sólo en la "farándula"? ¡Lanata, volvé al teatro de revistas!








Daniel
Mancuso



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Che y si nos acordamos también de los K con Menem, de los ex corpo trabajando para 678, del Anibal de los 90 y de la tolerancia 0 y la forrada con los que tratan a los que piensan distinto.

Ni anti K ni pro Clarín.

Poca memoria mientras les ofrecen espejitos de colores.

Saludos.

Anónimo dijo...

Anónimo: viendo la historia de la humanidad, no es importante de dónde venís sino hacia dónde vas, todo lo que vos nombrás (los K, Anibal, 678...) ha demostrado jugar para el pueblo y no para las corporaciones,
saludos, muy bueno el blog
Titi, de San Juan

Anónimo dijo...

Más allá si se está a favor de uno o de otro sector político o ideológico, hay que reconocer que la derecha se las ingenia muy bien en bastardear a la clase política, a hacerla descreíble. Eso sirve para luego a través de una crítica neutralizarlos cuando van a votar una ley a favor del pueblo.
Saludos.Cristina

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